sábado, 26 de mayo de 2012

Brillar.



Sus ojos brillaban más que cualquier otra cosa, creo que el sol era un simple destello al lado de los suyos. Mi mirada se torno un poco frustrante al ver lo maravillado que él estaba sin ser yo la razón. No me atreví a mira de nuevo. Todo era confuso al instante en que se me acerco luciendo su extravagante sonrisa, nada encajaba. -debería él estar con esa razón por la que se sentía ilusionado- pensé rápidamente. Pero al estar a mi lado, susurro a mi oído –tu eres la razón de mi enorme sonrisa, mas bien, de la sonrisa de todos mis días-.

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