domingo, 30 de octubre de 2016

Corresponder

"Entonces, él era esa experiencia que piensas que jamás sucederá y de repente todo funciona de la nada, y te sorprendes, y te preguntas mil cosas pero, luego lo asimilas y te das cuenta que por fin fuiste correspondida y eso, simplemente te motiva y te hace feliz.

Te hace sentir muchas cosas en tu interior y el buen ánimo se prolonga contagiando al resto también. Todo empieza a ser más sencillo y notas que todos los días se vuelven prósperos para ti. Entonces, todo eso es ¿Amor? ¿Ilusión? ¿Obsesión? ¿Capricho? ¿Gusto? O ¿Todo junto? Todo sonaba tan bien que, lo resumí a felicidad. El sentimiento de ser querido era la mejor sensación de todas y, yo lo estaba por fin viviendo después de tanto tiempo"

lunes, 19 de septiembre de 2016

El ultimo turno.

Le mire a los ojos cuando me preguntó que si me encontraba enojada con él.
Le mire a los ojos porque realmente no lo estaba, solo necesitaba observarlo, necesitaba algo de él.
Pero qué necesitaba…
Recorrí todo su cuerpo con mi miraba, él despampanante suspiraba. Suspiré también y miré fijamente sus ojos de nuevo. Él se acercó.
Yo retrocedí.
Pero qué necesitaba…
Lo necesitaba. Necesitaba tenerlo conmigo, un beso, un abrazo suyo. Lo necesitaba para mí todos los días de la vida. Sujetando mi mano, mirándome fijamente, sonriendo y riendo junto a mí.
Eso necesitaba…
Recorrí su cara, su cabello y luego su pecho con mis manos. Me estremecí y sollocé. 
Él era la persona que quería conmigo, a la que deseo cada día y quien me motiva.
 Él, tan fuerte y débil a la vez, lleno de ternura esperanza, y sutileza sonrisa. Lleno de todo, lleno de amor, lleno de mi corazón.


Él, quien necesito.  Ahora y siempre. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Imposible

Pero él no dijo nada. Ni siquiera vio mi rostro  y solo tomo mi mano y miro afuera.  Nunca pensé que en algún momento tendría contacto con él y mucho menos sujetar su mano. Además, sus manos estaban frías. No lo podía creer. Él era eso que yo llamaba imposible en mi vida; sin embargo ahí estaba, junto a mí.

Sus manos se volvieron más frías. Entonces me sentí amada sin que expresara ni una palabra.

sábado, 30 de mayo de 2015

¿Por qué decidí jugar vídeo juegos?


Realmente crecí jugando estas cosas. Mis tíos, mis primos y mi pequeño hermano, siempre, solíamos jugar juntos. Jamas me había interesado en jugar tanto... hasta hoy.

A mis 17 años entre a la universidad, fue muy emocionante para mi, recién había salido del colegio, era obvio que mi mente seguía siendo como una jovencita de 15, tal vez. Aun me gustaba salir con mis amigas a ver películas y comer algo por ahí.
Cuando entre a la universidad, todo era bueno, me sentía grande de espíritu y creía que podía conllevar cualquier situación, que estaba lista para estar sola. Me sentía muy bien.

Pasaron unos semestres y yo hacia lo que quería. Desobedecí a mi mamá y a mi papá. Y seguía haciendo lo que quería conmigo misma. Conseguí compañeros y confié muy rápido. Primera falla. Era amable con cualquiera. Segunda falla. Y, hacia lo que otros querían sin preguntármelo a mi misma. Tercera GRAN falla.

Me deje persuadir. Cuarta falla.

Al salir de un semestre, paso algo feo. Tal vez solo para mí, pero lo fue. Allí recordé todo lo que me dijo mi mamá antes de ir a la universidad. No confíes en nadie, no abuses de tu confianza, no te dejes persuadir y no hagas lo que otros.  UPS!
Decidí no estudiar un semestre. Por muchas razones. Por todos esas fallas, por lo que me paso, y por mi. Tengo 19 años ahora y no se que hacer con mi vida. No respecto a mi carrera, amo mi carrera. Pero… no estaba actuando correctamente conmigo misma.

En ese tiempo, casi pierdo a una amiga y tuve problemas con algunos de mi familia. Yo decidí dejarlo todo atrás y jugar, jugar para olvidar todo. Me acorde de un juego que una vez jugué y quise seguir jugando. No comencé a jugar por horas al día porque quisiera, jugaba por horas porque me distraía. Entonces en un instante me di cuenta que todo estaba en mi mente. No tenia problemas con nadie, casi no pierdo a una amiga, nunca me deje convencer de nadie y nunca me persuadieron. Era yo tratando de hacer lo que una jovencita de 17 años hubiese querido hacer recientemente en una universidad. Me equivoque en muchas cosas, pero las consecuencias te hacen mas fuertes. Aprendes mucho de tus fallas, aprendes a elegir a tus compañeros, aprendes a guardar un secreto para no perder a una amiga, aprendes a valorar a tus padres, y aprendes a quererte a ti misma.


La gente comete errores y más cuando están jóvenes. Hay que tenerlo siempre presente.