domingo, 11 de septiembre de 2016

Imposible

Pero él no dijo nada. Ni siquiera vio mi rostro  y solo tomo mi mano y miro afuera.  Nunca pensé que en algún momento tendría contacto con él y mucho menos sujetar su mano. Además, sus manos estaban frías. No lo podía creer. Él era eso que yo llamaba imposible en mi vida; sin embargo ahí estaba, junto a mí.

Sus manos se volvieron más frías. Entonces me sentí amada sin que expresara ni una palabra.

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